No tinc por, no tengo miedo.

No tinc por, no tengo miedo.

En los últimos días he repetido esa frase en mi mente hasta el agotamiento. Obligándome a creérlo. También me he obligado a salir a la calle desde el minuto cero.

Porque sí. Por mucho que me repita ese no tinc por que tanto hemos gritado esta semana, lo tengo. Tengo miedo a que el odio vuelva a estallar rompiendo nuestra rutina, nuestro día a día, nuestra vida. Cuando sólo habían pasado un par de horas fuimos al hospital a donar sangre, no fuimos los únicos que tuvimos aquella idea. Nos dijeron que era mejor volver más adelante, en aquel momento ya había unas cinco horas de cola y las reservas en ese momento estaban cubiertas. 

Después subimos a los búnkers. Necesitaba respirar. Creo que si me hubiese encerrado en casa no hubiese salido en días. El miedo ha seguido ahí, y mi empeño por no tenerlo también. Tengo miedo a la sinrazón que se empeña en destruir, cuando la mayoría queremos crear.

Los últimos días han sido duros para todos. Somos muchos los que hemos derramado lagrimas. Muchos los semblantes tristes que recorrían la ciudad. Los que hemos temblado al escuchar un estruendo o una sirena de madrugada, los que hemos mirado más que nunca a nuestro alrededor.

Siete días en los que el bullicio de la Rambla se transformó en un sonido extraño. El minuto de silencio me hizo temblar. Lo mismo que el paseo que di junto a mi hermana esa misma mañana. Pasear por la Rambla estos días ha sido una mezcla de emociones. La noche del viernes Ed y yo fuimos a la vigilia. No tengo palabras para describir lo que sentí.

Han pasado siete días. Sigo sintiendo miedo. Pero no pienso ceder. Insisto en ese No tinc por. Porque el odio jamás podrá vencer al amor. Somos demasiados los que creemos en un mundo mejor. Los que creemos en la importancia de los valores y el respeto frente a la sinrazon.

Me siento orgullosa de todos aquellos que ha salido a la calle estos días. También agradecida, porque son muchos los que han gritado “todos somos Barcelona”. Gracias. Gracias por estar a nuestro lado. Por uniros a nuestro sentir. Por ser uno ante el odio.

Gracias a todas las fuerzas de seguridad, al personal sanitario y a los voluntarios. A los que han puesto a los demás por delante de si mismos. 

Sólo tengo palabras de agradecimiento por todos aquellos que han dedicado un minuto a mi ciudad. Porque Barcelona es de todos. Porque en las Ramblas estábamos todos.

Este no es el post que quería escribir. Tampoco el que tenía preparado para el viernes pasado o para ayer. De hecho el miércoles iba a publicar un paseo por las Ramblas, una visita a la Boquería y algunas direcciones de mi agenda en aquella zona. Pero no es el momento. Quiero hacerlo, pero no ahora. 

Pienso en cada una de las víctimas, en sus familias. Son muchos los que hoy siguen luchando en hospitales y los que jamás podrán borrar esos minutos de su memoria. Están en mis oraciones y en el pensamiento de todos.

No tinc por de sortir al carrer./ No tengo miedo de salir a la calle

No tinc por d’estimar. / No tengo miedo de querer.

No tinc por de mirar-te als ulls./ No tengo miedo a mirarte a los ojos.

No tinc por perque el teu odi no podrà vencer l’amor que sento per la vida./ No tengo miedo porque tu odio no podrá vencer el amor que siento por la vida.

No tinc por perque el dolor que provoques amb el teu terror ens fa més forts ens uneix i ens fa més humans. / No tengo miedo porque el dolor que provocas con tu terror nos hace más fuertes, nos une y nos hace más humanos.

Barcelona es Cambrils. Es Zaragoza, Vilafranca, Sant Hipòlit y Rubí. Es Lanteira, también Italia, Bélgica, Australia, Reino Unido, Argentina, Canada, Portugal y Estados Unidos…. Barcelona somos todos y es de todos.

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