Desafiando al vértigo desde la torre de Collserola

Vértigo. La torre de Collserola

vértigo  
Del lat. vertīgo, -ĭnis ‘movimiento circular’, ‘vértigo, vahído’.
1. m. Psicol. Sensación de  inseguridad y  miedo a precipitarse             desde  una altura o a que pueda precipitarse otra persona.

Sobre el vértigo. Torre de Collserola

Desde hace algunos años entre mis propósitos personales hay uno recurrente. Me propuse aprender a controlar, dentro de lo posible, ese miedo a las alturas e ir superando pequeños límites que me marcaba. 

La torre de Collserola siempre ha sido un reto para mi. Subí por primera vez hace un millón de años. Y allí descubrí lo que es sentir vértigo.

Era un plan en familia. Queríamos subir a esa torre que veía cada mañana desde la ventana de mi habitación.

Me parecía un plan divertido pero, al llegar al ascensor, se cerraron las puertas y me quedé paralizada. Ni siquiera sé como llegué allí arriba. Era una sensación nueva. Un miedo que me bloqueó y que no sabía gestionar.

Mis padres intentaron calmarme y animarme a caminar por el mirador. Ver que todo era seguro. Pero no hubo manera. Me senté en el suelo, con la espalda pegada a la pared y les pedí que ellos fuesen a disfrutar de las vistas.

Recuerdo intentar tranquilizarme y respirar. Me repetía a mí misma que no había peligro. Pero no era capaz de razonar. Y eso aún me producía más frustración. Y el consiguiente agobio.

Cuando llegó el momento de bajar me senté directamente en el suelo del ascensor, con los ojos cerrados y enganchada a mi madre. Sólo pensando en pisar tierra firme.

Acababa de descubrir que era sentir vértigo. No quise darle más importancia. Pensé que sería un episodio aislado.

Pero no fue así. Fue en aumento. Hasta el punto de llegar a agobiarme por subir en alturas mínimas. 

Hasta que un día decidí que no podría ser así. No quería perderme experiencias o planes por ese vértigo.  Y sobretodo no quería sentirme así.

No sabía por donde empezar, así que intenté encontrar el porqué de ese miedo. Y me di cuenta que el vértigo se acentuaba cuando mi salud estaba más débil. El sentirme insegura. Tener menos capacidad de reacción fisicamente acentuaba ese miedo.

Así que iba haciendo pequeños intentos. Subía en sitios algo más elevados, … sin demasiado exito, la verdad. Hasta que un día, me lancé.

Todo empezó cuando en una escapada solos, Ed quiso subir a la torre de un castillo en un pueblo perdido. Yo le esperaría abajo, pero…. cuando él estaba a medio camino, me lancé. No quería perderme aquellas vistas. No quería que el miedo me venciese otra vez. Me quedé a medio camino. Me sentí frustrada y enfadada. 

Tiempo después quise subir al mirador de la torre de San Pedro (91m.), la iglesia más antigua de Munich. No fue fácil. subí todos y cada uno de sus escalones. Llegué hasta la puerta. Y una vez allí no pude salir. Así que las únicas vistas que vi fueron las que quedan frente a la puerta….

Cambié la frustración inicial y el enfado por pensar que había llegado hasta allí. Que poco a poco iría consiguiendo más. Tendría días mejores y peores, pero sobretodo, volvería a intentarlo.

Otra vez mi sobrina Anna insistió en subir a la Atalaya del Parque de atracciones/Tibidabo. No supe decirle que no, e incluso lo disfruté. Y hace unos meses subí, después de mucho tiempo, volví a subir en la noria.

Esta vez mi reto era volver al lugar donde empezó todo. Subir a la Torre de Collserola era mi asignatura pendiente.

Y lo conseguí. Y no sólo lo conseguí, además lo disfruté y me sentí feliz! De hecho espero repetir pronto con mis padres.

Llegué a la torre de Collserola temblando. Recordaba mi última visita y me asustaba volver a pasar por lo mismo. Pero quería hacerlo.

Al llegar al ascensor tenía pensado cerrar los ojos. Pero para mi sorpresa había un cambio. El suelo del ascensor ya no es transparente. Me explicaron que lo habían hecho porque precisamente eso provocaba una mayor sensación de vértigo

Al principio me provocaba respeto, pero pronto empecé a mirar de un lado a otro. Feliz por disfrutar de aquellas vistas. 

No fuí capaz de caminar sobre el suelo de rejas. Pero tampoco sentí la necesidad de hacerlo. Es cierto que me hubiese encantado acercarme más a la barandilla, pero estaba bien así. No necesitaba más.

Por un momento pensé que no tenía mérito porque al cambiar el suelo del ascensor no era “tan complicado” pero Ed me recordó que independientemente de como fuese el suelo del ascensor, había subido, había danzado de arriba abajo y apenas había tocado la pared.

Así que es cierto, nada de quitarme la mérito por ese detalle. Superé un nuevo reto en lo que a mi miedo a las alturas se refiere y quiero seguir peleando conmigo misma para hacer más cosas que el vértigo no me ha dejado hacer aún.

Ya te digo que no me verás saltando en paracaídas. Pero si superando estos pequeños retos personales.

Espero que hayas disfrutado de estas lineas. Estoy feliz de haber conseguido volver a subir después de tanto tiempo. Y de haberlo hecho con Ed. Ya que me da confianza para lanzarme en esos pequeños (o grandes)  retos, está a mi lado apretando mi mano.

Hazlo por ti

No soy psicóloga ni experta en nada. Así que lo que estas leyendo es sólo mi experiencia. Aún así me gustaría compartir contigo algunos tips que a mi me han funcionado, por si puedes sacarles partido.

  • Desde un principio intenté comprender que provocaba ese miedo.  En mi caso sentirme insegura o débil por mi salud era/es uno de los motivos que acentúan ese miedo. 
  • Aprendí que enfrentarse al vértigo bajo presión no tenía sentido. Sólo yo podía decidir cual era el momento adecuado. 
  • Intenta entender el porqué de ese miedo. A veces encontrar que lo provoca puede ser la clave para trabajar en ello.
  • No te enfrentes a ese miedo/vértigo bajo presión. Nadie mejor que tu para decidir cual es el momento adecuado. 
  • Déjate acompañar por alguien de tu absoluta confianza. En mi caso, sé que Ed no me presionará ni intentará hacerme alguna broma inoportuna.
  • En lugar de sentir enfado y frustración, recuerda que estás ahí. Intentándolo. Ese es el primer paso.
  • Márcate pequeños retos.
  • Conoce tus limites. En mi caso no tenía necesidad de danzar sobre el suelo que esta hecho de reja
  • Hazlo por ti. 

La Torre de Collserola es obra del arquitecto Norman Foster. Tiene una altura total de 288m (20 de los cuales están bajo tierra). De los que puedo decir que subí a  115,5m. (Nótese mi felicidad!). Desde allí puedes ver Barcelona en 360º. 

También puedes encontrar vistas únicas de la ciudad desde los búnkers de El Carmel o el Parque Güell.


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