Sobre la vida

Sobre la vida Sur la vie About life by mrandmslemon

Sobre la vida.

Vuelta a la realidad tras unos días de vacaciones. A las rutinas, a la ciudad, a poner orden en nuestro día a día y contar las horas que faltan hasta el fin de semana.

Estos últimos años no han sido fáciles, y los últimos meses han sido especialmente duros. De ahí esta imagen, porque aunque me veo rara, esa sonrisa es de las más sinceras de los últimos tiempos.

A menudo pasamos por la vida sin más, sin prestar atención a los detalles, sin ver más allá de la pantalla de nuestro teléfono o la punta de nuestra nariz…. a menudo olvidamos que la vida se construye día a día. Esos pequeños instantes de felicidad, ese abrazo cuando más lo necesitas, …

Una vez más la vida nos recuerda la importancia de aprender a disfrutar de las pequeñas cosas

La vida son un cúmulo de situaciones, de momentos, a los que a menudo olvidamos prestar atención.

Y ella, caprichosa, se empeña en recordarlo aunque sea de un mazazo.
Estos últimos meses no he sido capaz de escribir o compartir como pretendía, tal vez, porque la tristeza es algo más intimo.

Algo que te deja hecha un ovillo y deseando ser capaz dejar la mente en blanco y deshacerte de la dichosa empatía, aunque solo sea un ratito.

De estas semanas, de las horas eternas esperando buenas noticias, de las noches en blanco,… me quedo con muchas cosas.

Con la esperanza que nos ha dado cada pequeña mejora. La fe que nos ha mantenido en pie. Los abrazos (algo que, sinceramente, no se me da demasiado bien y no práctico tanto como debería).

Me quedo con la fortaleza de mis padres, siempre una piña. Intentando cuidarnos a todos, olvidando (disimulando) su dolor para levantar a los demás, intentando hacer que la losa fuese más leve.
Convirtiendo nuestra casa, una vez más, en refugio.
Me quedo con la fe que ha dado consuelo a una madre desconsolada.
Con un padre que ha intentado proteger a sus hijas de algo imposible como es el dolor de la perdida.

Y me quedo con la fortaleza, (aunque tal vez ellas no lo crean), de dos hijas a las que esta vida caprichosa les ha robado el tiempo junto a lo que más les importaba.
Preocupándose la una por la otra y ambas por su padre o su “abuelita”, por mis padres,…
A día de hoy no son conscientes de lo fuertes que son.

Me quedo también con ese grupo de whatsapp que empezó como un parte médico y ahora es nuestro despertador.

Sigo empeñada en aprender a disfrutar de las pequeñas cosas.

A no dar nada por sentado. A mirar ese atardecer un millón de veces, porque cada día es diferente. A cuidarnos más y cuidar de los nuestros. A reír hasta que duela. A trabajar por nuestros sueños. A ver cada día como una nueva oportunidad.

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